Veterinario Portugalete

Clínica Veterinaria Portugalete

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Alteraciones de comportamiento en perros

COPROFAGIA

Así se llama a la ingestión de heces propias o ajenas.

En cachorros es relativamente frecuente encontrar que ha ingerido sus propias heces en casa, sobre todo.

No debemos reñirle ni castigarle: puede producirle mayor ansiedad y empeorar.

Puede mejorar a veces con un cambio de pienso o añadiendo a la comida algo de piña o calabacín, que produce un olor desagradable para el perro e disuadiéndole de la ingestión.

El aburrimiento puede estar detrás de este comportamiento indeseable: es importante que disponga de juguetes y que juguemos con él a menudo, sobre todo en la fase de crecimiento.

ELIMINACION INADECUADA

Nos podemos encontrar con que nuestro perro  orina o defeca en el interior de casa. Esto ocurre sobre todo cuando son cachorros.

Existen unas pautas que nos pueden ayudar con este problema:

NO REÑIRLE,CASTIGARLE NI FROTAR EL MORRO CON SUS DEPOSICIONES

Es importante porque podemos provocar que el animal no se atreva a hacer sus necesidades delante del dueño, incluso fuera de casa.

Cuando son cachorros, es habitual colocar papeles de periódico para que hagan allí sus deposiciones. En cuanto empiecen a hacer en la calle, hay que retirarlos cuanto antes.

No se deben usar para la limpieza compuestos amoniacales, otros productos de limpieza incluso lejía.

Al principio las salidas  deberían ser después de las tres comidas. No deben ser paseos muy largos ni terminar justo cuando el perro haga sus necesidades, porque lo relacionará con el final del paseo, lo retrasará e incluso puede considerarlo como un castigo

ANSIEDAD POR SEPARACION

Uno de los trastornos del comportamiento en el perro más habitual y que más problemas  de convivencia acarrea es la ansiedad por separación.

La causa de dicho comportamiento anómalo es un hiperapego del perro a su propietario: una excesiva dependencia del cachorro hacia el dueño, causada por una inadecuada separación emocional de su madre. El cachorro crece bien físicamente pero no madura mentalmente.

Los síntomas aparecen a los 6-7 meses con ladridos, destrucción de objetos relacionados con el dueño, autolesiones, micciones, etc., en casa cuando el dueño se ausenta.

El perro reacciona de forma exagerada cuando el dueño se va y cuando vuelve . El animal no pierde de vista en ningún momento a su propietario, tanto en casa como en la calle, y exige muestras de atención continuamente.

Es muy frecuente la demanda de contacto físico continuo cuando el dueño está en el domicilio: se pega como una lapa y le sigue hasta el baño.

La aparición de esta conducta puede ser debida a un cambio brusco en su entorno: ausencia prolongada del dueño, cambios de domicilio, nuevos integrantes en la familia, etc.

Si observa en su perro síntomas como los que hemos descrito, venga a la consulta  para poder  tratarlo adecuadamente. Este trastorno  se puede corregir con modificaciones de conducta e incluso a veces con medicación.